domingo, 19 de abril de 2009

Sin palabras (Susan Boyle)

Es increíble. Hacía tiempo que una canción no me hacía sentir un escalofrío. Como dice un miembro del jurado, "definitely yes". Susan Boyle, gracias.


Si pincháis en la imagen, hay un link directo a YouTube.

Aquí tenéis la letra:
I dreamed a dream in time gone by
When hope was high,

And life worth living
I dreamed that love would never die
I dreamed that God would be forgiving.


Then I was young and unafraid

When dreams were made and used,
And wasted
There was no ransom to be paid
No song unsung,
No wine untasted.


But the tigers come at night
With their voices soft as thunder
As they tear your hopes apart
As they turn your dreams to shame.

And still I dream he'll come to me
And we will live our lives together
But there are dreams that cannot be
And there are storms
We cannot weather...

I had a dream my life would be
So different from this hell I'm living
So different now from what it seems
Now life has killed
The dream I dreamed.

(Les Miserables)

viernes, 10 de abril de 2009

Una de camellos

En estos días ha estado conmigo un amigo de Almería. Él es matemático y me ha contado una historia que me ha hecho que pensar. Las matemáticas no son tan aburridas como yo pensaba... Ésta es la historia:

Un hombre muy mayor vivía en el desierto y un día quiso repartir su herencia entre sus tres hijos. Su herencia era de 17 camellos y los quiso repartir de la siguiente manera: a su hijo mayor le daría la mitad de su fortuna, a su hijo mediano un tercio y el pequeño recibiría la novena parte.
Cuando este hombre murió, llegó la hora de repartir la tan deseada herencia pero... claro, eran 17 camellos. El hijo mayor pensó que cómo iban a dividir un camello por la mitad. Mientras estaban discutiendo cómo repartir su fortuna, llegó un anciano sabio que portaba también otro camello, pero éste no era sano y vigoroso como los demás, sino que le rodeaban las moscas, le faltaba un ojo y casi todos los dientes, estaba flaco y cojeaba. Este sabio, al enterarse del dilema que tenían los tres hermanos, les propuso una solución: él les daría su camello a cambio de un poco de comida. Pero claro, quién se iba a quedar con ese camello tan moribundo... ¿A quién le tocaría? Al final, por la insistencia del sabio, aceptaron el trato y comenzaron a repartir la herencia contando el camello inválido del anciano.
De esa forma, los 18 camellos se podían repartir entre los tres hijos. El hijo mayor obtuvo la mitad de la herencia (9 camellos), el mediano el tercio (6 camellos) y el pequeño la novena parte (dos). Si sumamos 9 + 6 + 2 nos da 17, la herencia del padre.

¿Dónde está el camello del viejo anciano?

Cosas que pasan en casi todas las casas

Así van las cosas. Creo que no hace falta explicación. Basta la traducción para los menos "anglistas":










- ¿Mamá?
- Ahora no, que está la telenovela...
- Pero ¡mamá!
- Luego, ¡que esta parte es muy importante!
- ¡Lizzie acaba de tirar los calcetines de papá por el water!
- ¡Vaya! Bueno, me enfadaré durante la publicidad.

De For Better or For Worse by Lynn Johnston.

Menos mal que esto no es así en todas las casas que si no...

miércoles, 8 de abril de 2009

Torrijas de miel

Estamos en Semana Santa, como ya os habréis dado cuenta por muchas razones: las calles de los barrios desiertas de noche, las calles del centro repletas de gente a la misma hora, el olor a incienso, los resbalones gracias a la cera de las velas de los nazarenos, los chirridos de las ruedas de los coches por el centro gracias también a la misma cera... en fin, que tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. A mí me gusta la Semana Santa, debo confesarlo, por su sentido cultural más que religioso. Admiro esas obras de arte que tan cariñosamente los hombres de trono sacan cada año a las calles. Incluso más de una vez se me han puesto los pelos de gallina al ver alguna que otra imagen debido a la gran realidad que representan. Pero una de las razones por las que más me gusta la Semana Santa (quitando las vacaciones, por supuesto) son esos dulces que por desgracia han quedado relegados a este período: las torrijas. A mí me gustan las más simples de todas: las que llevan miel y van sin relleno. De vez en cuando las he hecho y la receta que sigo (me salen muy ricas) es la siguiente. Si alguien la quiere apuntar ¡que se sienta libre de hacerlo!

INGREDIENTES
  • 1 barra de pan
  • 1 litro de leche
  • Miel
  • 3 huevos
  • Aceite
  • Azúcar (al gusto, yo le echo unas 4 ó 5 cucharadas)
  • Canela (en rama y molida)
PREPARACIÓN
  1. Cortar el pan del día anterior (barra) en rebanadas de un dedo de grosor.
  2. Se caliente la leche (que quede tibia) con el azúcar, un palito de canela y canela molida.
  3. Añadir a la leche la miel, unas 3 cucharadas soperas por cada 1/4 l. de leche.
  4. Se van empapando las rebanadas de pan en la leche. Si os gusta mucho la canela, se les puede añadir un poco de canela en polvo.
  5. Dejarlas que escurran en un escurridor para que la leche sobrante salga.
  6. Se pasan por el huevo y se frien con el aceite bien caliente (para que no empape demasiado) hasta que queden doraditas
  7. Dejarlas escurrir en papel de cocina
  8. Finalmente, añadirles más miel si gustan muy dulces. (Truco: si se calienta con un poco de agua, es más fácil añadirla).

miércoles, 1 de abril de 2009

Esa pequeña repelente...

Me encanta Mafalda. No sé con cuál personaje quedarme si me dijeran que tengo que elegir a uno. Reconozco que es un poco raro y chocante ver cómo habla Mafalda, una niña de 6 años, con tantas preocupaciones sociales en la cabeza. Es imposible. Es imposible ver a una niña como Susanita con tantos prejuicios raciales y sociales. Con respecto a Manolito y Felipe, es increible lo bien dibujados que son los personajes que representan. Guille es la ingenuidad pura. Miguelito y Libertad son los que menos me gustan, pero no dejo de reconocer que son también inigualables. Pero es esa misma imposibilidad lo que los hace personajes únicos, irrepetibles. Gracias Quino por tu creación.

Algunas tiras de las que más me gustan: