miércoles, 3 de junio de 2009

Neverwhere

Acabo de leer un libro que me ha encantado. Debo reconocer que hasta ahora no me gustaban los libros de fantasía. Hasta ahora sólo ha habido un libro de fantasía que me haya gustado y es La historia interminable (y ahora que lo pienso, creo que no lo he leído, solamente he visto la película).
Hace unos meses me regalaron Stardust, un libro de Neil Gaiman. Cuando vi que era de fantasía no le presté mucha atención pero empecé a leerlo. Es una de las historias más tiernas que jamás haya leído. El argumento puede parecer un tanto "ñoño": una estrella que cae del cielo y un enamorado que tiene que ir a buscarla para entregársela a la mujer que ama en señal de su amor. Bien, nada que ver. Stardust es un cuento de hadas , sí, pero es un cuento de hadas muy particular. Nada aburrido, nada que ver con los clásicos de toda la vida en los que siempre aparece una bruja muy mala y un príncipe muy bueno. Si alguien quiere pasar unos momentos muy agradables, yo le recomiendo este libro (también han hecho una adaptación al cine bastante buena, bajo mi punto de vista).


Bien, pero no quería hablar de Stardust sino de Neverwhere, el segundo libro de fantasía que he leído y que me ha gustado (se ve que tengo un buen asesor de libros de fantasía y espero que dicho asesor siga regalándomelos...) Más que gustarme, me ha encantado. Ha sido de estas veces que no quieres seguir leyendo porque van pasando cosas que te enganchan al libro cada vez más y cada vez te quedan menos páginas, pero al mismo tiempo no puedes parar porque no puedes con las ganas de saber qué es lo que va a pasar con los personajes. Tiene unos personaje con los que sientes odio, te caen mal, incluso te desagradan; otros en cambio son como tus amigos, otros te inspiran lástima al principio, luego hacen que cambien tus sentimientos. Desde luego, ningún personaje te deja indiferente.
Bueno, y ¿el argumento? Pues London Below y London Above. Es decir, el Londres de Abajo y el Londres de Arriba. (Un consejo, leedlo en inglés, por favor).

A partir de ahora, la siguiente vez que vaya a Londres, coja el metro y escuche la tan famosa frase "Mind the gap", ya nada para mí será igual. Como tampoco lo serán las estaciones de Black Friars, the British Museum (que sí, que hay estación!), Earl's Court... ni los Almacenes Harrods! Quien quiera saber porqué, tendrá que averiguarlo leyendo el libro...

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