El otro día me hizo gracia lo que me dijo un niño: "maestra, que yo ma enterao de lo que cobrais los maestros, que ganais musho dinero, que ganais muchos dineros y que por eso nos teneis que aguantar a nosotros y por eso yo la armo, pa escucharos a vosotros, porque ganais mucho dinero y como ganais tanto, nos teneis que aguantar hagamos lo que hagamos..." bueno, eso y un sin fin de retahílas que iban saliendo por su boquita (he omitido los gritos y los aspavientos, las palmadas y los oles que soltaba también de vez en cuando).
Evidentemente, este niño de primero de la eso que pasó de la primaria a la secundaria casi sin saber escribir pero que canta flemenquito mejor que el mismo Camarón, evidentemente, vuelvo a repetir, no habrá encontrado esa información en internet (porque entre otras cosas, no creo que sepa manejarse por la red y buscar en "google" las retribuciones del profesorado público). Supongo que se lo habrán dicho en su casa ya que me imagino que sus compañeros tampoco lo sabrán. Bueno, lo que cobramos los "maestros" es algo público, como acabo de decir, y yo no me escondo cuando me preguntan que cuánto ganamos. De hecho, en muchas páginas web aparecen las retribuciones del profesorado, basta buscarlo en el todopoderos google o cualquier otro buscador ("retribuciones profesorado 2009"). Parece que sea algo de lo que nos tengamos que avergonzar.
Señores (y señoras, ya se me olvidaba el aspecto coeducativo), las universidades están abiertas esperando a que les llegue gente dispuesta a estudiar. Ah... ¡que hay que estudiar...! Uff, entonces... no sé... Pero claro, antes de llegar a la universidad hay que aprobar toda la ESO (antiguamente los dos últimos años de la EGB y los primeros del BUP, lo digo para los menos entendidos en la materia), el bachillerato (última parte del BUP y COU), hacer la temida selectividad y por supuesto pasar de cuatro a cinco años hincando codos. Una vez que acabas la universidad se tiene que hacer el CAP, que ahora pasa a ser un master, con su consecuente precio (nada barato) y su consecuente tiempo (creo que ahora lo han puesto en un año, sí, 12 meses, o 365 días, a gusto del consumidor o consumidora). Luego de hacer ese master ¡vamos a opositar! ¿Cuántos opositores y opositoras somos? ¿15000 personas? ¿21000? ¿32000? ¿Cuántas plazas? ¿1000 de nuestra especialidad si somos afortunados o afortunadas? Si no lo somos, ¿300? ¿450? ¡Vamos a estudiar! Pero claro, hay que comer también. Entonces hay que trabajar. Los que aprobamos en algún momento algún examen y pudimos meter la cabeza hace unos cuantos años tenemos que trabajar donde la Junta de Andalucía decida, ya sea en el IES de enfrente de tu casa o en el de a 350 kms de distancia, que también está bien, digo yo, con los consecuentes gastos de alquiler y gasoil, a no ser que uno tenga los suficientes y tan deseados puntos necesarios para poder disfrutar del lujo de pedir destino y que te lo concedan. Busca alquiler y conoce el sitio. Aquí vuelvo a incidir en lo del sueldo, que sí, que ya sabemos todos y todas lo que ganamos, pero hay que pagar alquiler, fianza, calefacción, gastos de gasoil, etcétera, con lo cual creo que una persona que trabaje en un centro comercial 8 horas al día al lado de su casa saldrá beneficiada, económicamente hablando. Por la tarde hay que estudiar un temario, en mi caso de 69 temas, que es prácticamente lo que estudié en mi carrera. Se podría resumir así. En un examen de oposiciones me preguntan mi carrera. Mis cuatro años más algún que otro tema que no tiene nada que ver con lo que yo estudié. Eso de las tecnologías de la comunicación... Hay que preparar una programación didáctica y unas unidades. Hasta ahí todo bien. ¡Hay que hacerlo! Todo eso para intentar optar una plaza que luego te la van a dar donde de nuevo decida la Junta de Andalucía, porque promete que estaremos dos años en un mismo centro pero no... hay que leer la letra pequeña, que en este año hay concurso de traslado y van y te cambian de sitio... ¿Nos creíamos que íbamos a estar ahí dos años, eh? No no. Ilusos... (y yo la primera).
Después de todo esto llegan las asociaciones de padres y madres de alumnos y alumnas y nos dicen que los profesores y profesoras tenemos mucho tiempo libre y que ellos y ellas no tienen tanto. Digo yo ¿realmente se preocupan de sus hijos e hijas o de nuestro tiempo libre? Porque a mí me importa bien poco el tiempo libre que pueda tener el médico o médica, el albañil (¿tiene femenino?), el banquero o banquera, el zapatero o la zapatera de la esquina de mi casa, o el dentista o la dentista al que voy o a la que voy. No le pregunto cuánto tiempo libre tiene para poder compararlo con el mío, simplemente quiero que me ponga el empaste lo mejor que sepa o que me venda los zapatos que me han gustado en el escaparate. Estos padres y estas madres que tanto se preocupan por el tiempo libre que tenemos el profesorado (para dejar de lado ya esta gilipollez del género) quieren aparcar a sus hijos en los institutos sin darse cuenta de que aparte de playstations, móviles de última generación y bollicaos les hace falta atención. Por supuesto no se puede generalizar, pero... (Insisto que las universidades están deseando que les llegue gente). Pero claro, como los maestros tenemos muchas vacaciones hay que empezar antes ya que como dice la consejera de educación Teresa Jiménez "esta medida se suma al conjunto de iniciativas impulsado por la Consejería de Educación para contribuir a la mejora de los rendimientos del alumnado y también a facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral." Digo yo, si hubiera la posibilidad de que los niños estuvieran las 24 horas del día metidos en las clases con sus maestros, ¿los padres estarían contentos? ¿O aún querrían más? Porque creo yo que la misión de un profesor es la de enseñar. Enseñar matemáticas, lengua, inglés, sociales y un largo etcétera. Para eso es para lo que trabajamos, para enseñar, y no para tener a los hijos de los padres como si fueramos un centro no de enseñanza, sino de reclusión. Eso otro es una cárcel.
Tenemos que evitar el absentismo escolar pero... ¿qué pasa cuando hay feria o romerías en los pueblos y los padres se llevan a sus hijos al Rocío o a las Candelarias? ¿O que como tienen que llevar a su hermanita pequeña al cole? Pues no pasa nada porque falte a primera hora como tampoco pasa nada si se van dos días más el fin de semana de romería con la familia. La romería es lo primero. La enseñanza puede esperar. Eso no nos preocupa porque todo se va a solucionar ya que se va a empezar las clases unos días antes porque los maestros tienen demasiadas vacaciones. ¿Los padres han subido a las clases en pleno mes de enero y han pasado el frío que yo (y sus hijos tan queridos) han pasado? ¿O en junio y han disfrutado del calorcito tan agradable por no contar con los sudores de los jóvenes? No, sólo importa que se comience unos días antes. Tampoco les importa mucho que en las clases haya más de 30 personas ni que los del fondo no vean la pizarra porque hay demasiados alumnos. Yo me pregunto qué le diría una madre o un padre a su hijo o hija si éste (el hijo o hija) delante de él (padre) o ella (madre) empezara a tirarle del pelo a otro niño de su misma edad, pero a tironazo limpio, a decirle hijo de puta, a amenazarle con unas tijeras y a decirte a ti, profesor o profesora, que le dejes en paz porque no soporta que le digas más veces que se tranquilice y se deje de amenazas tan graves.
Pero sí, gano más de 1800 euros limpios mensuales por ahora, cuando comience a cobrar sexenios cobraré algo más, y tengo dos meses de vacaciones, julio y agosto. Quien los quiera, ahí están las universidades esperando.
Redes sociales…
Hace 3 semanas
3 comentarios:
alguien de verdad se ha leido too esto?
yo he sido uno ;) y me parece que tienes mucha razón guapa
¡Qué huevos tienes! Siempre lo he dicho y siempre lo diré. Ojalá, el/la agobiado/a padre/madre, tan atareado y sin tiempo libre, pueda ocupar parte de su tiempo de leer el correo, en leer esta entrada de tu blog.
Un besote mu gordo so afortuná (mi temario era de 74 temas) y feliz Semana Santa.
Ricardo.
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